
Android LG
Luego de un largo tiempo de no haber realizado alguna acción que modifique su lugar rezagado dentro de la lista de compañías con smartphones en el mercado -más específicamente: de Androids-, la firma LG se ha decidido a modificar esta situación anunciando 5 teléfonos Android: LG GW620, el LG Optimus GT540, el LG Ally de Verizon, el LG Optimus Q LU2300 y el LG SU2300.
Sin embargo parece que esta decisión se ha tomado, como si dijéramos, demasiado tarde. Puesto que al recargar al mercado con semejante batería de smartphones, la demanda quedará por debajo de la oferta y -según las leyes del mercado- el precio de los móviles caerá estrepitosamente. Es que, la situación de LG se asemeja mucho a lo que ocurre con una experiencia de nuestra vida diaria que vuelve recurrentemente.
Muchas veces nos encontramos con tareas a realizar que nos da pereza llevar a cabo. Sea que tenemos que estudiar mucho para la universidad, sea que tenemos una gran cantidad de trabajo acumulado que debemos terminar algún día, o sea que tenemos alguna otra obligación que posponemos indefinidamente, el problema de patear el balón para adelante no lleva sino a consecuencias funestas.
Se nos acumula una bola de nieve que, día a día, se vuelve más grande y con menos posibilidades de ser abordada. Finalmente, desistimos de la tarea y nos pasa por encima. Algo así ha ocurrido con LG. No basta con lanzar al mercado todos los smartphones que no han lanzado hasta el momento. Puesto que al ser presentados, todos juntos y a la vez, la capacidad de disfrutarlos uno por uno se desvanece, y al tener tanta cantidad es difícil adoptar perspectivas diferenciadoras por parte del consumidor. Bajo su mirada, los cinco se reducen a un mismo patrón: son smartphones con algunas variaciones, pero todos terminan con la misma función y bajo ciertas características comunes.
La estrategia comercial debe ser otra.

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